
Y bajo la ciudad nace la máquina que se alimenta de hombres…
Un punzón de hierro viajaba azarosamente hacia el corazón de los justos.
Un taladro abría el piso bajo los pies de los hombres de Fe, engullendo cada sueño.
Y el corazón de los racionales latía afligido al borde del colapso ante la cruel destrucción de estos dos…
Los justos hombres de Fe, morían dos veces…